Design Thinking en la vida personal

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Diseña tu vida.

El design thinking es una metodología muy potente usada para resolver problemas de una manera creativa e innovadora en temas de diseño, negocios o la vida misma. Se utiliza en dinámicas grupales para compartir y contrastar visiones.

Esta técnica la conocí  a través de un gran amigo y a partir de allí lo implementé en mi vida profesional para el desarrollo de productos de la mano del libro Designpedia; sin embargo, tomó un giro inesperado y es una herramienta que actualmente estoy usando para mi desarrollo personal.

¿Se puede usar una herramienta de diseño para aplicarla en mi día a día?

Sí, sí que se puede. El design thinking va más allá de que las cosas luzcan bonitas o feas. Es capaz de transformar lo inimaginable en realidad.

Esta poderosa filosofía de trabajo está siendo una referencia aplicable al crecimiento personal, gracias a Bill Burnett y Dave Evans, dos profesores de Design Thinking de la Standford d.School, quienes recomiendan estos cinco importantes pasos:

Empatizar

Observa, presta atención a la gente y a tu entorno para ser capaces de ponernos en su lugar. De esta manera podemos resolver de una forma creativa lo que deseemos mejorar.

Para la vida misma es exactamente igual. Hagamos introspección y empaticemos con nosotros mismos, es algo que nos permitirá observarnos atentamente.

El secreto es darnos cuenta de los hábitos y rutinas que tenemos y ser capaces de reconocer qué queremos mejorar.

¿comer saludable? ¿ser más tolerante? ¿prosperar en mi negocio? lo que desees. El propósito es conectar contigo para encontrar una respuesta.

Definir

Ya sabiendo qué es lo que queremos cambiar, mejorar o transformar, podemos definir lo que buscamos lograr y para ello, un buen ejercicio es escribir cuáles son las metas una y otra vez, hasta que alguna nos convenza. Piensa que es muy importante definir el problema, porque si no está bien definido, será mucho más difícil de conseguir una solución.

Idea

Imagina que tu propósito es comer saludable cinco veces a la semana y ha llegado el momento en pensar en esas ideas para lograr ese propósito. Diviértete pensando y no aniquiles tus ideas por más locas que parezcan. Por ejemplo, hacer batch cooking una vez a la semana, dedicar tiempo a cocinar día a día, o contratar un servicio de comida sana semanal, pedir a un amigo que cocine para mi y le pago por su servicio. Da igual el qué, cuántas más ideas tengamos, mejor.

Plan de acción

Llegó la hora de elegir la idea que más nos guste, debemos planificar cómo haremos esa actividad y cómo incluirla en nuestra rutina. Supongamos que haremos el batch cooking y para ello debemos tener claro: ¿Qué día de la semana lo haremos? ¿en qué horario? ¿encajaría en mi agenda? ¿qué materiales debo tener para esto? ¿supone un menú? etc. Una vez tengamos estos aspectos definidos vamos al último paso.

Prueba

Esta es la última fase y la más importante, porque aquí ejecutaremos todo lo planteado. Veremos cómo se va desarrollando nuestro plan, si tiene fallos, hacer ajustes, revisiones y todo lo necesario para que al final la idea pueda funcionar. Una vez que hayamos logrado introducir el batch cooking en la rutina diaria, podemos probar otra cosa en cualquier área de interés.

Qué bien viene probar herramientas que nos aporten bienestar. Porque decía Sócrates, «Una vida no examinada no vale la pena vivirla» y es que muchas veces es necesario hacer un stop en nuestra para evaluarnos, ver dónde estamos y hacia dónde vamos.

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Quiérete Mami

A través de este blog, busco compaginar la pasión de escribir y compartir información relevante para madres primerizas, abordando temas sobre: Maternidad, Crianza, Alimentación, Belleza, Emprendimiento

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