Juventud no es salud

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En mi último post de Instagram hablaba un poco sobre la fragilidad de nuestra vida cuando sentimos miedo y se basaba en la experiencia de haber ido al ginecólogo luego de un sangrado inesperado y dolores incómodos que sentía con más frecuencia. Tenía dos opciones o dejarlo pasar u ocuparme de mi salud visitándome con el especialista.

 

Decidí acudir al médico para evaluar qué sucedía y no era más que períodos de ovulación que me generaban ese sangrado inesperado. La doctora me comentaba que ahora el cuerpo, dos años después del embarazo, comenzaba a retomar su propia identidad, más ciclos menstruales desfasados, posiblemente una prolactina variable (que ya era un cuadro que presentaba antes) y acné. ¿Tantas cosas, verdad?

 

Al salir de la consulta, mis pensamientos se volcaron en lo frágiles y vulnerables que podemos ser ante la salud. La juventud o ser una persona activa con el ejercicio y comer bien, no siempre te excluye de padecer alguna enfermedad y es por ello que en este punto hablamos de prevención.

 

¿Podemos prevenir enfermedades? por supuesto que sí. Tomar acción a tiempo puede salvarnos la vida. Por eso te insto a que si tienes mucho tiempo que no te haces una citología o una mamografía, una analítica anual, ve. Hazlo por ti, por tu familia y no dejes que el tiempo deje pasar malestares y no relegues tu salud, que mira que solo tenemos una vida.

 

Seamos conscientes de que no podemos vivir con la paranoia de sentirnos enfermos por la más mínima cosa, pero sí que es necesario que anualmente tengamos el control de nuestra salud, porque recuerda que nadie lo hará por ti.

Quiérete Mami

A través de este blog, busco compaginar la pasión de escribir y compartir información relevante para madres primerizas, abordando temas sobre: Maternidad, Crianza, Alimentación, Belleza, Emprendimiento

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